Las palabras
no son inocentes.
Con ellas pensamos.
Con ellas discutimos.
Con ellas también nos engañan.
Una palabra mal usada puede cerrar una conversación.
Una palabra manipulada puede gobernar un país.
Una palabra vacía puede sustituir una idea.
Zascrito nace de una sospecha: muchas de las palabras que usamos para pensar… ya no significan lo que creemos.
Algunas fueron deformadas. Otras vaciadas. Otras convertidas en herramientas de poder.
Decimos libertad, realismo, sentido común, reforma, innovación… pero rara vez nos detenemos a preguntar qué significan realmente.
Pensar mejor empieza por nombrar mejor.
Antes de discutir una idea, hay que examinar las palabras que la sostienen.
Antes de aceptar un argumento, hay que mirar sus premisas.
Antes de repetir una palabra, hay que preguntarse quién la definió.
Zascrito no pretende decirte qué pensar.
Pretende algo más incómodo:
que vuelvas a pensar las palabras que usas para pensar.
Porque quien controla el lenguaje no solo gana discusiones.
Controla los límites de lo que podemos imaginar.
Un vocabulario que nadie te puede quitar.
Cada día una palabra distinta. Cada semana un tema.
365 emails. Un año. Gratis.